Bueno, pues llegó mi último día.

Hace dos años y un mes llegué a esta escuela cargada de nervios, de indecisión, con muchísimas ganas de aprender, con las pilas llenas de motivación… llegué sola, como la gran mayoría de vosotras, buscando una mínima mirada o sonrisa amigable para agarrarla y mantener una primera conversación, y ahí estaba mi Rosita, una gran persona, la respuesta a todas mis preguntas. Si se me caía un rulo, ella me lo cogía; si no me acordaba de cómo colocar los bigudíes, ella me decía el orden… a la vista está que está hecha toda una profesional con su título en mano.

Otra gran alianza mía es mi Juana, la niña de mis ojos, la que con sus experiencias y vivencias de madre me ha dado infinidad de consejos llenos de amor y muchísima sabiduría. Gracias por prestarte y acompañarme hasta mi último día. Mi Juana, siempre acompañada de la sonrisa de mi Rocío… aquí ya me voy quedando sin argumentos y me van sobrando palabras… mi Cío. Sin duda alguna, ha sido la que me ha hecho tomar decisiones difíciles aquí, la que me bajado los humos… te voy a echar muchísimo de menos.

Pero ¿Qué se puede decir de dos inquilinos que se metieron en el rincón un mes después? A ver qué pintabais ahí cuando el grupo ya estaba cerrado, pues de un día para otro “zas”, entró el dúo, Pastora y Juan… Para mi Juanito no tengo palabras. Efectivamente no juzgues a nadie sin conocerlo porque las apariencias engañan…y mucho. Es uno de los tíos con los pares más bien puestos que he conocido. Luchador, baúl del secreto más profundo que le quieras contar y me quedé totalmente enamorada de la forma tan positiva que tiene para afrontar las cosas.

Y la otra okupa, mi rubia bonita, mi churri, mi confidente, la que me ha cogido de las manos hasta mi final, con la que he echado los cotilleos más grandes de todo DIPROFEM, a la que le he contado infinidad de problemas sin solución y ella me los ha robado con su maravillosa sonrisa… orgullosa de que seas tú la que tenga en sus hombros la cinta roja porque te lo mereces por lo alto que has sabido volar.

Pasado un año,llegaron rumores de que entraba una chica nueva… y era cierto. Nada más entró por la puerta yo sabía que no estaba buena… ella es mi María José. ¿Qué te digo a ti que tú no sepas? Pues que un millón de gracias por acompañarme en mis últimos días. Gracias por aguantarme, gracias por ofrecerme tu merienda cuando yo no tenía, gracias por esperarme siempre y preocuparte por mí como siempre lo has hecho… Eres la niña de mis ojos.

Mi Lidia, mi chiva, mi cabra loca, mi confidente, a tu lado todo es perfecto… No puedo decir nada feo de ti porque no lo hay… Acompañándome en mis picoteos… Tu sobrina va a estar orgullosa de la pedazo de tía que va a tener. Te echaré muchísimo de menos, campeona.

¿Y cómo no mencionar a mis niñas de Segundo? A mi rafa, mi Carmela, Giovanna, María Jose; la modelo más linda de DIPROFEM; mi gaga, a mi Pauli Paula Paulina, Vicky, a Silvia… A vosotras deciros que os esforcéis día a día, que ese es el reflejo de vuestro recorrido, que no vale cojear, que hay que insistir y si no sale, seguir insistiendo, que nunca existe un no puedo ni un mañana, que siempre sea hoy y ahora, que no hay nada imposible y que todo esfuerzo tiene su recompensa. Luchar cada día para que nunca os arrepintáis de lo que pudo ser y no fue. Y para que el año que viene, tal día como hoy, digáis con orgullo: Ya ESTOY LISTA, soy PELUQUERA.

Y a Primero, desearos muchísima suerte, que uno no nace sabiendo y hay que amasar bien la base para que el pastel espese bien.

Estoy segura de que cada vez que vea un gato, imaginaré que es rojo, que veré un Focus gris y miraré hacia dentro, que vea jamón y busque el pan integral, que vea el camión de la Coca-cola y le grite: “¡Benito!”, que vaya a un gabinete y le pida las muestras de uñas… ¡Cómo os voy a echar de menos!

Pero aquí no acaba todo, esto no se puede acabar sin nombrarte a ti, al Pilar que me ha formado en esta profesión; a la que han sido mis pies y mis manos; a ti, maestra, a ti, Gloria. Pues que muchísimas gracias por todo. Gracias por haber sido mi profesora, gracias por tu paciencia, gracias por tu insistencia,gracias por escucharme, gracias por ayudarme siempre que te lo pedí, pidiendo sólo a cambio resultados satisfactorios, gracias por esos consejos sabios que me han ayudado tanto y que tanto te agradezco hoy. Decirte que esto que hoy soy, esto lo has formado tú, que te voy a echar muchísimo de menos, a ti y a tus anécdotas que tantas risas me han sacado, que si volviese atrás, volvería elegir este mismo turno para volver a estar contigo, que no tengo una palabra fea para ti, decirte que no solo me has formado en mi profesión, que tú junto a todo el equipo habéis conseguido formar también mi persona. Gracias y mil gracias por todo. Me llevo la maravillosa experiencia de haberme paseado por Sevilla en pelotas junto a un montón de cabezas locas saltando a mi alrededor y por supuesto el orgullo de haber peinado a las dos modelos más guapas de todo el desfile.

Y gracias a Mari por tener esta maravillosa escuela abierta que nos da la oportunidad de formarnos como excelentes peluqueras.

Hoy, 26 de noviembre de 2014, me quito la bata ante todos vosotros para colgarla en mi cuarto con un pedacito de cada uno de ustedes. Gracias, Gloria; gracias,compañeros; gracias, familia.